domenica 10 novembre 2013

MOSTRA - EXHIBITION - EXHIBICION - EXPOSITION NOVEMBER 13, 2013

La vida a través de las ventanas
Muestra de Luciano del Castillo.
Por Karla Suárez



Pasan los sueños y la risa. Pasa la sorpresa, el descubrimiento de algo que vemos y va quedando atrás, despacio, sin que apenas diera tiempo a comprenderlo. Pasa el cansancio de una jornada de trabajo y los planes de las cosas por hacer una vez en casa. Pasa el siguiente capítulo de la novela que no podemos dejar de leer y la voz al teléfono de la persona que no queremos dejar de escuchar. Pasan el aburrimiento, la triste soledad, las ganas de saltar al otro lado, de escapar lejos. Y pasan la alegría y el deseo de estar bien, de no parar de reír nunca. Todo pasa. Corre la vida a través de las ventanas.
A Luciano del Castillo lo conozco desde hace un montón de años y lo que más me gusta de su trabajo es que sus fotos cuentan siempre una historia. Todos estos rostros anónimos que van pasando en distintos autobuses, que miran por la ventana o que viajan con los ojos cerrados,  todos ellos hablan de sí y de lo que ven o de lo que no están mirando. Hablan y despiertan la imaginación, lógicamente. ¿En qué piensa un empleado mientras recuesta su cabeza a la ventana de un autobús? ¿Con quién habla esa muchacha y en qué tono y por qué ríe? Me vienen a la mente millones de historias posibles, ideas, preguntas. De repente el silencio de la foto se convierte en un gran murmullo. Los viajeros comienzan a hablar. Ya no son simples rostros que miran por la ventana, mientras la vida corre, a ver si afuera hay algo interesante. No, ahora son ellos las historias, son ellos la vida que está corriendo.
Una ventana es esa frontera donde nos asomamos para contemplar el mundo, sin poder evitar que también el mundo nos contemple. Puedo imaginar el sitio: los autobuses que pasan, el ruido de la calle, el polvo que levantan los neumáticos y en una esquina del lugar, Luciano del Castillo armado de su cámara fotográfica y su paciencia. Esperando el momento justo en que una ventana pase delante de su objetivo y él sepa, porque él lo sabe, un buen fotógrafo siempre lo sabe, que del lado de allá de esa ventana hay una historia que merece contarse. Y él se asoma y hace clic para que no se pierda.